viernes, abril 27, 2007

La Razón: ¿Quién necesita un tranvía?





¿Quién necesita un tranvía?

¿No querías talante? Pues dos tazas. Mariano Rajoy es el prototipo del político que nunca le quitará la voz a su adversario. Que sólo insultará en legítima defensa. Que no recurrirá al juego sucio ni a la tampa abyecta. Bien se pudo advertir en su intervención televisiva de esta semana, que ha situado al presidente del Gobierno en una posición algo incómoda: del brazo con Ségolène y entonando cánticos nostálgicos contra los Estados Unidos.


José Alejandro VARA

avara@larazon.es

En Sevilla van a poner un tranvía. Como en Bilbao. Media ciudad está erizada de obras y de ira. Un caos de circulación y de convivencia. Los taxistas exhiben carteles contra el alcalde y los sevillanos, de todos colores y cofradías, fatigan sus tertulias con el monotema. Chapucillas improvisadas de última hora camuflaron el disparate durante la Semana Santa. Sin embargo, la obra interminable alterará, inevitablemente, el gran festejo anual de la Feria de Abril que mañana arranca. «¿Qué necesidad había de un tranvía?», se preguntaban en la noche del viernes los cientos de congregados en la presentación en sociedad de LA RAZÓN de Sevilla en los salones del señorial Alfonso XIII.

El alcalde Monteseirín, amable y complaciente, sonreía ante los invitados con franciscana paciencia. Pero no hay respuesta. Sevilla, convaleciente aún de la profunda crisis en que quedó sumida tras la Ezxpo de los milagros delirantes, está necesitada de miles de infraestructuras urgentes antes que de un tranvía. La ciudad del Guadalquivir sestea en un sopor melancólico y perezoso, mientras el resto de la ciudades andaluzas, como Cádiz, Málaga o Huelva, todas ellas con alcaldes del PP, muestran una vitalidad y un pulso envidiables. Sevilla está anclada en el 92. Y a su alcalde, lo único que se la ha ocurrido para despertarla es subirse al tranvía. En política, sólo vale lo que funciona. Lo que es útil. El tranvía de Monteseirín, que ha destrozado con sus contundentes catenarias el hermoso perfil de la calle de San Fernando (entre otros daños colaterales) no va a ser útil. Nadie lo necesitaba, nadie lo reclamaba. Pero algunos políticos fían a estos golpes de efecto el brillo de su gestión. Una cortina de humo para camuflar todas sus penurias.

Rodríguez Zapatero también tiene su tranvía. O sus tranvías. Esta semana ha desenterrado la Ley de la Memoria Histórica, que la vicepresidenta del Gobierno había reconducido a sus justos términos. Un tranvía que nadie reclamaba y que carece de mayor utilidad que dar satisfacción a sus socios de IU para que engorden sus arcas mediante compensaciones sin pruebas documentales por sus bienes incautados. Y, sobre todo, ha vuelto a poner en circulación el lacerante agravio de dividir a las víctimas entre buenas y malas según el color de la cuneta en la que tuvieron la desgracia de caer durante la guerra civil. Un tranvía inútil, cargado, además, de viejos rencores ya superados. Un tranvía torpemente repescado del hangar de la historia para movilizar a una parte del electorado más indolente o decepcionado.

El tranvía de Rodríguez Zapatero no es una anécdota. Es un obús contra la convivencia democrática arduamente tejida mediante los consensos de la transición. Contra todo lo que defiende el sincero y razonable discurso con el que se presentó Mariano Rajoy ante sus ofuscados y avinagrados interpelantes en TVE esta semana.

Seis millones de españoles asistieron a un loable ejercicio de sensatez y sentido común. Y comprobaron que, pese al empeño de la propaganda de Ferraz y Moncloa por encolomar al PP el estigma de la «derecha extrema», resultó que su líder es un político tranquilo y mesurado. «Una persona normal», como se autodefinió en varias ocasiones. Una frase que ha desestabilizado a los estrategas del PSOE, empeñados desde hace semanas en agitar el espantajo pútrido de la guerra de Irak.

Mariano Rajoy nunca se ha apartado, ni en sus mensajes ni en sus hechos, del diálogo y del consenso. Aunque le quieran empujar a un lado y a otro esos inductores ideológicos que pululan tanto en sus filas como en determinadas tribunas. Rajoy ha tendido su mano al presidente del Gobierno tantas veces como ha sido necesario. No se ha manejado con más norma que una prudente sensatez y un nada disimulado espanto a la confrontación gratuita o al radicalismo de aparador. «¿Por qué tenemos que esperar hasta junio para restablecer los puentes de la convivencia?», respondió a la taimada oferta del dialogante Zapatero. Y así, uno tras otro, el líder de la oposición desarboló en tan sólo dos horas todos los tranvías inútiles en los que el actual Gobierno basa su gestión.

El sueldo de Rajoy

El Gobierno pretende que Rajoy pague el café de Zapatero. Y por eso está empeñado en saber a cuánto asciende su nómina. Un dislate. Mariano Rajoy, como todos los españoles, tiene retratados públicamente sus ingresos en la declaración de la renta. De modo que el Gobierno lo tiene bien fácil. Nada hay oculto ni opaco. Por eso, el empeño del Gobierno en juguetear con la imagen de que el líder de la oposición no tiene sus bolsillos transparentes resulta de una indigna zafiedad. El PSOE tiene un pasado bien reciente de corrupción y trampas. Por eso perdió el poder. Más que por el pestífero GAL. Memoria histórica. Buscarle las cosquillas a Rajoy con estos asuntos demuestra que Rajoy les hizo en televisión mucho más daño del que se imagina.

miércoles, febrero 14, 2007

prueba

probando

La Razón: Aquí está la izquierda extrema




Aquí está la izquierda extrema

Rodríguez Bermejo era ya un fiscal periclitado. De mediocre formación jurídica, desarrolló su carrera a lomos del PSOE. Ni siquiera sus compañeros del ministerio fiscal (de todos los colores) le han apoyado nunca. De autocomplaciente sectarismo, anclado en la revancha y fustigador obsesivo de todo lo que representa el PP, ha aparecido al frente del departamento de Justicia en el momento más bajo del Gobierno. «Viene para movilizar», dicen en el PSOE.


José Alejandro VARA
avara@larazon.es

«Ya luchamos en su día contra los papás de algunos que nos gobiernan. No tenemos ningún temor a los hijos. Esta gente nos encontrará enfrente». El desafinado orfeón de la Justicia es lo que menos necesitaba. Un fiscal con el retrovisor encendido de rencor. Con la memoria en las cunetas y los paseíllos. Con los códigos envueltos en revanchismo. Con la ideología por encima de la ley. El presidente del Gobierno está urgido de movilizar a sus peones, de animar a su parroquia. De resucitar. Su imagen en los sondeos se derrite como los relojes de Dalí. Perdió en la T-4 gran parte de su carisma y de su credibilidad. «Dentro de un año estaremos mejor». Pero no contra ETA, sino contra el PP. La tarde en la que desmintió con estruendo su reunión con un miembro de su partido para otear el horizonte vasco (¿tanto estropicio puede producir el que trascienda una charla con determinado compañero de militancia?), también se anunció el nombramiento de un jurista de verbo asilvestrado y de pasado enrojecido, para dirigir la gran maquinaria de la Justicia. El Estatuto catalán se encuentra al borde del precipicio y con los pies colgando. El «proceso de paz» es una boñiga inmanejable que apesta como el sobaco de una aspiradora. Los dos grandes impulsos políticos de Rodríguez Zapatero boquean atascados. El desánimo, esa tediosa enfermedad que en política sepulta líderes y muda gobiernos, empieza a cundir entre unas bases desconcertadas y atónitas. Nada es, ahora, como les dijeron que sería. «Primero la política y después la paz». «Lo que se apruebe en Cataluña se respetará en Madrid». Uno tras otro, los vacíos eslóganes de la farsa empiezan a pesar como losas. Las promesas incumplidas se acumulan bajo la gran alfombra del despacho de La Moncloa. El vino se desparrama airado por campos y bodegas, el chapapote rezuma con ecos lejanos en la frontera de un parque natural, y en Sevilla reaparece la imagen más lacerante del antiamericanismo adolescente, del pacifismo de guitarra y mochila, y perpetra un gran corte de mangas a la OTAN (de la que aún formamos parte, parece ser) ante demasiados testigos uniformados y anonadados. Es la liquidación de la confianza. La evaporación de los sueños de algodón. El gran ilusionista se ha hecho un nudo y los espectadores, hartos y avergonzados, empiezan a abandonar sus asientos. Ni proceso ni Estatut. Más de un millón de personas sepultaron en la gran marcha de Madrid los aspavientos del falso diálogo. Una decisión del Constitucional ha puesto en su sitio al catedrático que se había colado de rondón con sus informes a 6.000 euros la pieza.

Ahí es cuando aparece Fernández Bermejo, un fiscal con olor a sectarismo y con verbo de «vendetta». Profesionalmente periclitado, sin un solo apoyo de sus compañeros (ni siquiera los «progresistas») a lo largo de su macilenta carrera. Los únicos méritos de su hoja de servicio son su entrega al partido y su odio a la derecha. Bermejo es la respuesta. Es la pieza que desmadejará el embrollo que asfixia al presidente del Gobierno. Que sepultará la independencia y la profesionalidad en las instancias de la Justicia, que perseguirá y arrinconará a los jueces y fiscales que persistan en desentonar. «Soy de izquierdas y actúo desde la izquierda». Excelente lema para un defensor de la Justicia. Adiós al equilibrio . En los corrillos judiciales empieza a oler a purga. «Sectario y sicario», le dijeron, quizás con hipérbole. Al tiempo.

Rodríguez Zapatero, agotado ya en su empeño de asimilar al PP con la derecha extrema, ha tomado abiertamente el camino de la confrontación radical para embaucar de nuevo a la izquierda sociológica que le aupó a la Moncloa. Se le ha ido la mano hacia la izquierda extrema. El nombramiento de Rodríguez Bermejo es una declaración de guerra. Al respeto a las instituciones, a la integridad de la Justicia, a la convivencia entre los poderes del Estado. El presidente del Gobierno ha elegido la opción más insana para movilizar a su decepcionada militancia. La del rostro más fiero. La de desenterrar «la guerra de papá». Fernández Bermejo es la memoria histórica vestida de toga.



martes, enero 30, 2007

El Mundo.es.- Rubalcaba vuelve a intentar hoy el consenso parlamentario contra ETA

Portada de elmundo.es el 30 de enero a las diez de la mañana.

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viernes, enero 19, 2007

La Razón: Un cordón sanitario contra el PP




La bitácora del director

Un cordón sanitario contra el PP

Todo estaba montado para que la manifestación de ayer resultara una muestra de rechazo contra el Partido Popular y una forma de camuflar la figura malherida del presidente del Gobierno. Aún nada sabemos ni de cómo ha sido el «proceso» ni si se mantendrá en el futuro. Zapatero sigue abrazado a un hermetismo ya inaceptable. Ha llegado la hora de la transparencia y de la verdad. El presidente del Gobierno debe ofrecer mañana un cambio radical.

José Alejandro VARA
avara@larazon.es

Catorce días después del atentado de Barajas, ayer, por fin, se nos informó de la composición del explosivo. No de la cantidad de la carga. Algo es algo. El ministerio del Interior ha tenido finalmente un gesto mínimo de transparencia. Lo que aún no se puede decir del presidente del Gobierno que, quizás sumido en el tsunami mental que le produjo el doble crimen de la T-4, no ha acertado a explicar aún a los españoles en qué consiste su plan para derrotar al terrorismo.
Paz y unidad clamaban ayer las miles de personas que se manifestaron tanto en Bilbao como en Madrid después de una semana con ribetes patológicos, en los que los bailes en los lemas de las manifestaciones dejaron traslucir, prístinamente, el objetivo claro de la convocatoria: diluir el terrible efecto causado por la explosión en la credibilidad del presidente y encerrar más al PP dentro de ese «cordón sanitario» (ese gulag) que propuso Federico Luppi en un arrebato de inaceptable verborragia.

Nada sabemos del desarrollo de lo que el presidente del Gobierno bautizó en su día como «proceso de paz». Únicamente conocemos su aspecto más terrible. El de la bomba. Es decir, el de siempre. El presidente del Gobierno ha reclamado con insistencia confianza, unidad democrática, fe, tiempo, templanza... pero no ha hecho partícipe de este esfuerzo a la oposición, pese a que Mariano Rajoy, con tenaz paciencia y con irrenunciable moderación, le ha ofrecido todo tipo de apoyos y de comprensiones. Nada puede hacerse contra el terrorismo sin contar con la participación de todas las fuerzas democráticas, como se desprende hoy claramente de la encuesta que publica LA RAZÓN. Equivocadamente, Rodríguez Zapatero estaba convencido de que esa batalla la podía librar en solitario, en secreto, en forma tan hermética como opaca. Sin implicar en ella a los diez millones de españoles que representa el Partido Popular. Tras el mazazo de Barajas, había tenido la gran oportunidad de rectificar, de reconocer que se ha equivocado, de salir a la palestra pública junto al líder de la oposición y reconocer que, bueno, se ha intentado, no ha sido posible, hasta aquí hemos llegado y, a partir de ahora, retomemos la vía del pacto antiterrorista, con o sin el polémico preámbulo, y hagamos frente de una vez por todas, unidos, al terror.

El espectáculo que ha precedido a las manifestaciones de ayer permite sospechar que no va a ser ése el camino. Incluso en el comunicado de la marcha de Madrid se hablaba subrepticiamente del diálogo y del poder de la palabra. Ya lo hemos visto. Con ETA tan sólo se puede hablar de ETA. Ni de autodeterminación ni de territorialidad. De que dejen las armas. Luego se verá la capacidad de clemencia que tiene esta sufrida sociedad.
Mañana tiene el presidente del Gobierno una nueva oportunidad para no mantener a este país tan quebrado como nunca lo ha estadodesde la transición. Mañana, el presidente del Gobierno debe confirmar que se retira el aval que recibió el Gobierno para negociar con ETA porque ya no hay «ausencia de violencia». Que rompe definitivamente con la banda, él, en persona, como presidente de todos los españoles. No nos valen las rupturas forzadamente esgrimidas por la vicepresidenta o el ministro del Interior. Finalmente, debe exponer a todos los españoles cuál es la nueva línea que, fracasado el «proceso», propone para combatir al terror. Ojalá sea así. Pero mucho nos tememos que en su corazón aún anida ese sentimiento con el que llegó a la Moncloa y que se plasma, principalmente, en tender un cordón sanitario en torno al PP mientras se negocia con quien no se debe. .

Luppi, sin disfraz


Sería injusto poner en el mismo plano al gran Federico Luppi con algunos de los actorcillos del «No a la guerra». Luppi es uno de los grandes nombres del mundo de la interpretación del mundo latinoamericano. Algunas de sus intervenciones en las películas de Aristaráin sin duda son merecedoras de óscar. Por eso resultó tan penoso verle singularmente colérico en su convocatoria a la manifestación anti-PP. Se confunden quienes piensen que Luppi es tan sólo un titiritero. Igual que se confunde él al poner en el mismo plano al Partido Popular con la dictadura de Videla. Luppi ofendió a diez millones de españoles que votan al PP y que, quizás, ven algunas de sus películas. Por eso, es una pena que el gran actor se quitara la máscara.

jueves, enero 11, 2007

El Periódico.- Chávez jura el cargo bajo el lema "patria, socialismo o muerte"

11/1/2007
Edición Impresa

VENEZUELA

Chávez jura el cargo bajo el lema "patria, socialismo o muerte"

TONI CANO
MÉXICO

"Patria, socialismo o muerte". El lema, de esencias guevaristas, resonó ayer en Venezuela en voz del presidente, Hugo Chávez, quien juró "construir la vía venezolana al socialismo" en su tercer mandato, y tuvo eco horas después en Nicaragua, donde el exguerrillero Daniel Ortega volvió al poder ante una veintena de mandatarios y cientos de invitados. Ambos líderes firmaron anoche un acuerdo por el que, a cambio de petróleo y créditos, el nicaragüense apoyará los "ideales bolivarianos" del venezolano.
Ante una Asamblea Nacional decidida a asegurarle futuras reelecciones y otorgarle más poderes, y con la banda presidencial al revés, ahora sobre el hombro izquierdo, Chávez juró consagrar su "vida entera" a la "construcción del socialismo venezolano, de un nuevo sistema político, económico y social". El ya denominado comandante, en el poder desde 1999, anunció una inminente "ley de leyes revolucionarias", dijo en su discurso que "en la próxima vida a lo mejor" será "cura" y voló a Managua para aconsejar a Daniel Ortega.

REGRESO SANDINISTA
Tras casi 17 años en la oposición, el líder sandinista retomó las riendas de Nicaragua en presencia de los presidentes latinoamericanos más disímiles y del Príncipe de Asturias. Ortega recibirá 10 millones de barriles de petróleo al año y créditos de un Chávez decidido a ensanchar su Alternativa Bolivariana de las Américas (Alba) frente al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) de EEUU.

domingo, enero 07, 2007

El País: Matilde Horne, de 92 años, traductora de 'El señor de los anillos', ha dejado de percibir unos suculentos derechos de autor

Domingo, 7/1/2007, 01:33 h

ELPAIS.COMCultura

Los problemas básicos de un sector básico de las letras

"Nunca vi poesía en Tolkien"

Matilde Horne, de 92 años, traductora de 'El señor de los anillos', ha dejado de percibir unos suculentos derechos de autor

VIRGINIA COLLERA - Ibiza - 06/01/2007

Matilde Horne es en realidad Matilde Zagalsky. "Firmo con el apellido de mis hijos, Martín y Virginia, porque me pareció que tenía que dejarles el trabajo, la autoría, de su madre y también el recuerdo del padre que no estaba", explica Matilde desde una silla de ruedas que parece demasiado grande para su diminuto cuerpo.

Matilde Horne



Matilde Horne es en realidad Matilde Zagalsky. "Firmo con el apellido de mis hijos, Martín y Virginia, porque me pareció que tenía que dejarles el trabajo, la autoría, de su madre y también el recuerdo del padre que no estaba", explica Matilde desde una silla de ruedas que parece demasiado grande para su diminuto cuerpo. No recuerda cuándo empezó a traducir, y el olvido no puede despacharse con un "son cosas de la edad" porque la memoria de Matilde, argentina de 92 años, es envidiable.

"Conmigo nació la necesidad de expresar un idioma en otro, de recrearlo, inventarlo", comenta. De joven, les leía a sus amigos la poesía de los surrealistas franceses en castellano, y ellos no creían que esos versos estuvieran escritos en francés, sino en un castellano con acento rioplatense. Leyendo aprendió inglés y francés. "Aprendí sola, leyendo. Tuve un profesor particular durante un año, cuando mis padres tuvieron alguna posibilidad económica, pero nada más". Y traduciendo aprendió a traducir. "Leyendo y poniendo alma, que es la única capaz de percibir más allá de lo visible y lo audible".

Ha traducido, sobre todo, literatura, a autores como J. R. R. Tolkien, Doris Lessing, Angela Carter, Stanislaw Lem, Ray Bradbury... Aunque en Argentina también tradujo durante mucho tiempo para la asociación de psicoanalistas. "Y mira, traducía del inglés al castellano, y a veces también del castellano al inglés, y los psicoanalistas ingleses decían que entendían mejor mis traducciones que las de los traductores nativos", cuenta orgullosa.

A pesar de que ha estado enredada en la madeja de las lenguas hasta los 86 años, cuando sus ojos gastados dijeron basta, ya no sabe si lo echa de menos, ni siquiera si ha merecido la pena. "En los últimos tiempos ha habido tantos equívocos que mejor me olvido de este interés por aprender a escribir las cosas como tenían que estar escritas", se lamenta. Pero no ha conseguido desenredarse del todo: "Ahora escribo con la mente". Y en ese divertimiento lingüístico y mental también ha prescindido de editores, derechos de autor, facturas... y se ha quedado con lo que verdaderamente le gusta: las palabras. "La palabra 'llovizna' me parece hermosísima, con esa elle como tartamuda y los sonidos que vienen a continuación; me gusta mucho". Sumida en sus divagaciones lingüísticas no puede, ni quiere, detenerse. "Otra que me impresiona mucho es 'muñón'; me parece terrible: es un trozo de carne que no está vivo, pero tampoco está muerto. Me estremezco cada vez que la oigo o que lo veo, porque aquí en la residencia...".

Se encoge de hombros cuando trata de explicar por qué ha acabado en una residencia de ancianos en Ibiza. No lo comprende. En toda su vida no ha hecho otra cosa que trabajar, que traducir. "Siempre he vivido escasamente. Tenía dos hijos a mi cargo, pero no me imaginaba esto".

En 1978, época en la que las dictaduras militares oprimían Argentina, Matilde puso rumbo a España. Y se instaló en Barcelona, donde también estaba su amigo Francisco Porrúa, entonces al frente de Ediciones Minotauro. "Paco escribió a Christopher Tolkien para decirle que yo era la persona ideal para continuar con la traducción de sus libros". Él ya había traducido 'La comunidad del anillo', la primera entrega de la saga de El señor de los anillos. Matilde se encargaría de traducir las dos siguientes: 'Las dos torres' y 'El retorno del rey'. "Fue una traducción difícil, pero creo que gustó bastante. Me dijeron que era muy linda, muy poética, aunque yo nunca vi mucha poesía en Tolkien. Debería haber leído El señor de los anillos con 20 años y no con 60; a esa edad yo ya estaba de vuelta y muchas cosas me parecían falsificadas. Definitivamente, no lo leí en la época adecuada".

Matilde disfrutó muchísimo más traduciendo Los libros de Terramar, de Ursula K. Le Guin; Solaris, de Stanislaw Lem, o La pasión de la nueva Eva, de Angela Carter. "En realidad, a Tolkien lo juzgo un poco elitista: los rubios, hermosos y altos del norte, y los negros, feos y malos del sur, pero no dudo de su imaginación y su riqueza verbal". Con todo, Matilde pasó más de dos años enredada en el universo Tolkien. "Creo que tendría que pedirle a Christopher un pequeño fondo de reserva por la cantidad de ojos que gasté", bromea. "Y de cerebro", añade su hijo Martín -él no bromea-, de visita en Ibiza.

Acabado el trabajo, se olvidó y siguió traduciendo para Minotauro y para muchas otras editoriales.

En 2001, Porrúa vendió Ediciones Minotauro al Grupo Planeta y, en concepto de "finiquito después de 50 años de traducciones", le dio a Matilde 6.000 euros. "Nunca tuve idea del valor del dinero. En ese momento me pareció bien, pero luego me di cuenta de que no daba para nada". Poco después volvería a reunirse con Porrúa: "Le dije que se había equivocado y él me dijo que Planeta le había hecho la mejor oferta y que quería las obras libres de derechos, y yo allí me quedé colgada". Además, los contratos de Matilde con Porrúa siempre fueron verbales. "A mí así me iba bien. Éramos amigos desde hace sesenta o setenta años y siempre me pagaba, no mucho, pero me pagaba". Y Porrúa se puso en contacto con Planeta. "Me ofrecieron 1.000 o 1.200 euros al año por los derechos de los libros, de los que tenía que descontar el IRPF, con lo cual, perdía mi pensión". Matilde cobra al mes 300 euros de pensión no contributiva. "Unos 240 van a parar a la comida, que tengo que pagar y no me gusta [Matilde no llega a los 40 kilos], y el resto me lo guardo para pagar el teléfono móvil; es la única manera de comunicarme con mis amigos y mi familia".

Desde el desencuentro con Planeta, Francisco Porrúa ingresa en su cuenta 500 o 1.000 euros por cumpleaños o fin de año. "Ya no nos vemos; sólo hablamos por teléfono de vez en cuando".

Daniel Cladera, responsable del área de derechos de Planeta, desconoce tal oferta y asegura que la editorial está dispuesta a negociar. "De hecho, últimamente estamos regularizando contratos antiguos con traductores", añade. Planeta compró la editorial Minotauro, especializada en ciencia-ficción y literatura fantástica, en 2001, tan sólo nueve días antes de que se estrenase la primera película de El señor de los anillos, 'La comunidad del anillo', de la trilogía dirigida por Peter Jackson. Los espectadores de esa primera entrega se contaron por millones, y en 2001 estalló la fiebre Tolkien: El señor de los anillos vendió un millón de copias. Matilde nunca participó de ese boom. Cladera asegura que desde la compra de Minotauro, las ventas de El señor de los anillos 'Las dos torres' y 'El retorno del rey' "ascienden aproximadamente a 500.000 ejemplares". Sin embargo, en una información publicada en este periódico el 13 de diciembre de 2001 se decía que la trilogía había vendido sólo en ese año un millón de copias. Y también que, desde 1977 hasta 2001, se habían vendido en España y América Latina cuatro millones de ejemplares. La editorial Minotauro, dirigida por Francisco Porrúa, reconocía que solía facturar tres millones de euros al año, pero en 2001 los números se han disparado hasta los 9,6 millones, gracias sobre todo a Tolkien -Minotauro era propietario no sólo de El señor de los anillos, El hobbit, El Simarillion, sus cuentos, ensayos, cartas, etcétera-. Y la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), en su informe de 2005, situaba a El señor de los anillos en el número 7 de los más leídos en 2005 y en el 10 de los más comprados.

Toma aire, mira por la ventana; ya ha contado "esa historia tan turbia" -es una de las que tiene que esforzarse por recordar porque ha debido de esforzarse mucho por olvidar-. "Parece que tengo de todo, alimento, habitación, y doy gracias al cielo por la luz, el aire, el verdor; puedo estar sola pero no es así", explica. Claro que está sola. En la residencia, la mayoría de los ancianos habla payés, y ella no los entiende. "Para mí es como un cacareo", sonríe.

Matilde no quiere acordarse más de Planeta ni de Tolkien ni de El señor de los anillos; quiere que ellos se acuerden de ella para que pueda volver a casa. "Mira, yo nunca pensé que fuese a vivir tantos años, pero ahora tengo ganas de seguir viviendo".Cobró 6.000 euros de finiquito después de 50 años de traducciones, y ahora vive en un asiloTradujo los dos últimos tomos de la trilogía, con unas ventas de medio millón de ejemplares


Matilde Horne- VICENT MARÍ

lunes, enero 01, 2007

Sin rastro de los desaparecidos 48 horas después del atentado.

Lunes, 1/1/2007, 12:34 h

ELPAIS.COMEspaña

LA OFENSIVA TERRORISTA

Sin rastro de los desaparecidos 48 horas después del atentado

Los equipos de rescate sólo han parado para escuchar las 12 campandas pero no han brindado por respeto a los dos ecuatorianos

AGENCIAS - Madrid - 01/01/2007

Los efectivos que trabajan en el desescombro del aparcamiento de la T-4 de Barajas, donde ETA hizo estallar el sábado una furgoneta bomba, siguen hoy sus tareas sin que hayan encontrado indicios de los dos desparecidos, cuando se cumplen 48 horas del atentado. Se trata del ecuatoriano Diego Armando Estacio Sivisapa, de 19 años, que había acompañado a su novia a recoger a su madre y que se quedó en su vehículo a echar una cabezada. Las mismas circunstancias pueden haber rodeado la desaparición de su compatriota Carlos Alonso Palate, de 35 años.

El aparcamiento de la T-4 donde se produjo la explosión ha quedado convertido en un amasijo de hierros y hormigón. Apoyados por maquinaria pesada, los efectivos desplazados hasta el parking de la terminal 4 han seguido trabajando toda la mañana, después de hacerlo durante toda la noche, con la esperanza de encontrar a los dos desaparecidos. - Agencia ATLAS

La actividad en el aeropuerto empieza a aumentar con las primeras luces del día y los viajeros acuden en mayor número a tomar sus vuelos en la T-4, donde los servicios de limpieza reinician la recogida de restos de los cristales de la fachada que resultaron afectados por la onda expansiva. Hacia las ocho de la mañana se ha reabierto el mostrador donde los propietarios de los vehículos siniestrados pueden interesarse por su coche o hacer las reclamaciones oportunas.

Los equipos de trabajo -compuestos por bomberos, Policia Nacional, Guardia Civil, Samur y expertos en construcción- prosiguen la retirada del hormigón y del amasijo de metal al que ha quedado reducido el módulo de D del aparcamiento de la T-4 del aeropuerto,que se desarrolla muy despacio y con ayuda de dos cizalladoras y dos excavadoras. Cada cierto tiempo, agentes de Policía toman muestras entre los restos removidos, que serán analizadas si son de interés para la investigación.

Durante la noche las labores se realizaron auxiliados con potentes focos que iluminan un gran boquete y una zona más compacta en la que se perciben, desmoronadas, unas plantas sobre otras. Los efectivos sólo han cesado su actividad para escuchar las doce campanadas de Fin de Año, pero decidieron no brindar como señal de respeto a los dos ecuatorianos desaparecidos, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Personal de AENA, de Policía Nacional, Guardia Civil, y los operarios de las máquinas cizalladoras, sustituyeron las doce campadas de la Puerta del Sol por doce bocinazos a cargo de uno de los camiones que participan en la recogida de escombros.

"Por respeto a las personas que estan allí dentro, hemos decidido no brindar", explicó un responsable del cuerpo de los equipos de bomberos. "Para el año que entra tan sólo pedimos no tener que volver a trabajar en cosas como esta", comentó un policía. A primera hora de la mañana, debido a la mayor afluencia de viajeros, se han reforzado los efectivos de Policía Nacional en los limites del area acordonada, para evitar que los curiosos se acerquen a la zona afectada. Los viajeros que se dirigen a facturación de la T-4 se detienen para sacar fotografías o vídeos al tiempo que hacen comentarios sobre la magnitud de la explosión.


martes, mayo 23, 2006

El Periódico- Montenegro se proyecta sobre el debate territorial en España


LA REFORMA ESTATUTARIA // EL REFERENTE EUROPEO
Montenegro se proyecta sobre el debate territorial en España

Según Solana, raya el "delírium trémens" invocar este modelo para las autonomías



ENRIC DURAN
BARCELONA

Desde "sana envidia", pasando por "enorme error" y llegando a "delírium trémens". La reciente aprobación en referendo de la independencia de Montenegro con respecto a Serbia y una posible traslación al territorio español ha supuesto para unos la cara y para otros la cruz. La que será nueva república balcánica se sitúa en el horizonte estatutario de los nacionalistas e independentistas vascos y catalanes y en anatema para los conservadores españoles.

"El referendo nos produce una sana envidia democrática", afirmó ayer el líder de Esquerra, Josep Lluís Carod-Rovira. "En lugar de decidir de forma vergonzosa en referendo si se acepta un Estatut recortado, el pueblo de Montenegro ha podido expresar con libertad si quiere ser o no un país independiente", destacó. El portavoz republicano, Joan Puigcercós, preguntará a José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso qué opinión le merece que las autoridades serbias hayan reconocido el derecho a decidir de los montenegrinos tras el referendo.
"La autodeterminación es un derecho de los ciudadanos, por encima de cuestiones historicistas", remachó el consejero de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga (EA), que añadió que espera que la sociedad "más pronto que tarde" pueda pronunciarse en Euskadi.


EQUIVOCACIÓN
El secretario general del PP, Ángel Acebes, no desaprovechó la ocasión para afirmar que el nuevo Estatut catalán persigue "un modelo confederal" como el que tenía hasta ahora Montenegro con Serbia. Trasladar a España una situación como esa es "una utilización equivocada, errónea y manipulada" para el dirigente popular.
El alto representante para la política exterior de la UE, Javier Solana, intentó zanjar el debate y no se andó con matices. "Raya en el delírium trémens" cualquier comparación entre el referendo de Montenegro y el debate territorial español.


DISCREPANCIA
Más prudente fue el secretario de organización del PSOE, José Blanco, quien dijo que el partido respetaba el resultado del referendo montenegrino, pero su correligionario en Euskadi Rodolfo Ares reclamó a los nacionalistas vascos que se dejen de comparaciones y se preocupen por consolidar la paz en el País Vasco.

lunes, mayo 15, 2006

El País.- ETA aprende a hablar

EDITORIAL


ETA aprende a hablar


EL PAÍS - Opinión - 15-05-2006


Hubo un tiempo en que ETA difundía pocos comunicados, uno cada muchos atentados. En el último periodo, desde que no mata, difunde muchos. La regla vale también para la longitud de las entrevistas. Dieciséis páginas de periódico, entre las versiones en euskera y castellano, ocupaba la publicada ayer en el diario Gara. Como es difícil llenar tantas páginas con ideas nuevas, los encapuchados se copiaron a sí mismos y repitieron lo ya dicho en el último Zutabe, su boletín, en el que antes publicaban las reivindicaciones de los atentados y actualizaban las amenazas y ahora vierten sus reflexiones sobre temas políticos.

Desde luego, es mejor que hagan esto a lo de antes, pero ¿no hay una cierta incoherencia en que una organización armada diserte tan profusamente sobre asuntos políticos en una entrevista en la que comienza por reconocer que una cosa es la negociación de ETA con "los Estados", y otra la de "los agentes" políticos, o sea los partidos, sobre el "futuro de Euskal Herria"? ¿A qué viene que una banda terrorista amoneste a los partidos y les diga lo que tienen que pensar y hacer, y lo que tienen que negociar? ETA carece de cualquier representatividad, y su brazo político, en sus diferentes encarnaciones, ha obtenido, en promedio, en las ocho elecciones autonómicas celebradas hasta el momento, el 15,37% de los votos en Euskadi, y porcentajes muy inferiores en los otros territorios que reivindican. No es suficiente para hablar en nombre de los vascos o de Euskal Herria. Dice ETA que la clave es el compromiso de respetar lo que los vascos decidan. Pero es ETA quien no ha respetado lo que los vascos llevan muchos años decidiendo.

Los encapuchados están ahora ensayando un discurso político que justifique el alto el fuego. A tal fin, sostienen que si han podido dar ese paso es porque, gracias a su lucha (eufemismo para referirse a actuaciones como la de poner bombas en supermercados), lo que antes defendía la izquierda abertzale en solitario es ahora asumido "por muchos agentes y partidos", en referencia a los nacionalistas. Pero, entonces, ¿por qué critican tanto a Ibarretxe y, aún más, a Imaz?

Están aprendiendo a hablar sin bombas y la falta de costumbre les lleva a tomar sus convicciones (o creencias) por derechos indiscutibles, que los demás deben limitarse a reconocer: su programa soberanista, por supuesto, pero también el derecho a vivir a costa de la extorsión, porque "la lucha de liberación continúa" y ello acarrea "necesidades, incluidas las económicas". La coacción de cuadrillas de acoso (que incendian ferreterías de concejales) es "la manifestación del enfado y la respuesta popular"; y una condición para que el proceso avance es que "cese la represión", es decir, la aplicación de la ley a quienes cometen delitos.Pronto se cumplen tres años sin muertos, y ese dato objetivo es el principal argumento para confiar en que el alto el fuego sea irreversible. Seguramente, los jefes de ETA dudan todavía y por eso tantean las resistencias (del Gobierno, los partidos, la opinión pública) a sus pretensiones. Mañana se cumple un año de la resolución del Congreso. La respuesta de los firmantes debe ser (ésa fue la tónica de sus reacciones ayer) reafirmarse en lo entonces votado: que la condición para que haya un proceso de diálogo con ETA es que la banda acredite antes su voluntad de retirada sin vuelta atrás y que no habrá contrapartidas políticas.